El estigma en una persona adicta

Dr. Francisco Pascual Pastor. Presidente de SOCIDROGALCOHOL. Coordinador médico UCA ALCOI. Asesor de CAARFE

          Los problemas producidos por el consumo de sustancias han determinado en muchas ocasiones que los consumidores hayan sido marginados, señalados o no han tenido la oportunidad, cuando han tenido la necesidad, de ser tratados como cualquier otra persona que presente una enfermedad, y que necesitan un apoyo terapéutico.

                La adicción puede estar producida por distintas sustancias y/o comportamientos que provocan en la persona una serie de alteraciones de su conducta, aparición de enfermedades, problemática, psicológica, familiar, laboral, etc…

                Como consecuencia de la misma se produce rechazo por parte de su entorno, de la sociedad en general, de los recursos sanitarios o profesionales sanitarios, que ven a estas personas como pacientes molestos y hasta del propio adicto.

portada comic

                Esta realidad de la que tenemos constancia en ocasiones por la propia persona consumidora será distinta para cada sustancia o conducta, lo que provoca distintos grados de estigmatización.

                En un fumador lo que molesta el olor, el humo, las enfermedades oncológicas o respiratorias, ya que se achacan a que “fumas por qué quieres”, culpabilizando al fumador, sin entender que el fumador es un adicto, por lo tanto, un enfermo. Además, es una carga para la sociedad y sobre todo para los fumadores pasivos, convirtiendo al fumador en casi un delincuente, cuando lo que sufre es un trastorno por consumo de nicotina. ¿esto es correcto? Si culpabilizamos a una persona por tener una adicción, y al mismo tiempo se promociona el uso y no se ofrece un tratamiento, en algo estamos fallando, pues discriminamos a esta persona. Recordemos aquí que, pese a la lucha tabáquica, los fármacos para la cesación tabáquica no están financiados por la sanidad pública, a pesar de su más que demostrado coste / efectividad. ¿Falta de sensibilidad o carencia de miras?

                Algo distinto ocurre con las bebidas alcohólicas, el bebedor que está sociabilizado es el gracioso, se coloca sin pasarse, es arengado incluso por los amigos, ya que es el chistosos al que todos le ríen las gracias, pero esto es hasta que pueda empezar a tener problemas en relación con su consumo.  Sobre todo, cuando hay consecuencias a nivel social, más que las orgánicas, o psíquicas van apartando a esta persona. Los conflictos laborales, con los amigos, familiares, económicos, cambio de carácter, agresividad, reyertas… determinan que sea considerada como una persona problemática, y ya no es conveniente estar con él, por las malas reacciones que pueda tener o por si por su culpa nos vemos inmersos en algún conflicto.

                También se da la circunstancia de personas que no son agresivas, pero si su consumo de alcohol es excesivo, terminan aislados en la barra de un bar o en el mejor de los casos compartiendo con otras que presentan el mismo problema.

                Pasemos a hora a ver qué ocurre ahora con algunos fármacos o drogas de prescripción, como pueden ser los tranquilizantes o los opioides que se recetan para el dolor, de los cuales se puede hacer también un abuso. En este caso el rechazo se produce, sobre todo, por parte de la familia, que ve que la persona está bajo los efectos de una sustancia que está obnubilado, que no responde que se pasas el día durmiendo y que además se le va poniendo el carácter más irritable, y como en el caso de las benzodiazepinas pude aparecer un efecto rebote por su consumo desencadenando crisis de ansiedad o incluso agresividad, y en caso de los opioides aparece una hiperalgesia, precisamente en ambos casos se incrementa lo que se quería paliar. Esto hace que la persona tenga la necesidad de consumir cada vez más dosis y con más frecuencia.

                Por un lado la familia y por otro los médicos, su médico de atención primaria, llega un momento que no saben qué hacer con esta persona, que lo único que demanda, que exige es más y más medicación, e incluso se ponen agresivos y que terminan de alguna forma convirtiéndose en enfermos poco más o menos “desagradables” que la única lectura que entienden de su enfermedad es que no les falten las pastillas y siempre tener remanente en el “fondo del cajón”, por el miedo al síndrome de abstinencia aun a sabiendas que este consumo, lejos de ofrecerles una solución a su patología, les va a reportar más problemas.

                Otra sustancia que analizar es la cocaína, su consumo hace que la persona va abandonando sus tareas y obligaciones cotidianas y sobre todo provocando problemas en su entorno, de tipo económico, el gasto es exacerbado, el consumo es excesivo, empieza a pedir dinero, a endeudarse, incluso a hurtar. La familia, que sobre todo al principio no entiende que es un dicto, lo convierte casi en el delincuente de la familia. Y en cambio, niega la mayor, no reconoce la adicción y al final termina produciéndose tal malestar que hace que esta persona sea más o menos repudiada por familia y amigos.

                El rechazo tendrá sentido si este se produjese como medida de persuasión para forzar un tratamiento, pero sin abandonarle sin este ofrecimiento previo. La cocaína hasta ahora ha sido utilizada en momentos e fiesta, lúdicos, con amigos, pero el elevado gasto económico, puede ser el detonante que encienda las alarmas y aislando a la persona. En este caso el rechazo por parte de la sociedad y de los sanitarios no es tan notorio hasta que alguien se entera y dice ¡Uff, este consume cocaína!, a no ser que quien se percate sea también consumidor.

                Unos aspectos similares a este pueden tener las anfetaminas o los estimulantes en general, lo único que el consumo es mucho menor en nuestro país, parece ser que ha disminuido y el precio también es menor y la problemática no tiene la dimensión que puede tener la cocaína. Excepto por el propio consumo, entre jóvenes y los cambios de humor y conductuales, lo que en las familias puede agravar la brecha generacional.

Pájaro logo

                Con el cannabis, pues mira, lo que ocurre es que es la sustancia que se ha popularizado, está a la orden del día que no tiene una percepción social ni personal de riesgo y que en algunos sectores es muy tolerada y admitida, pero en cambio cuando el consumo se produce sobre todo en adolescentes, con alteraciones del comportamiento y la aparición del síndrome amotivacional o incluso de cuadros psicóticos, todo plagado de excusa y mentiras, hace que se cree una conflictividad familiar y que los padres terminen por no entender a sus hijos. No obstante, como aún hay un sector muy mayoritario de la población que no entiende que es esto del consumo de porros, lo que hacen es señalar a estos, sobre todo jóvenes, aunque hay mucha gente mayor que también consume.

                Los tildan de “porreros”, poco más o menos es una persona que se ha desinteresado de la sociedad, y como la decisión, teóricamente, habría sido suya, tampoco habría que ayudarle.

                Son pocos en este caso los problemas económicos, pero sí de comportamiento y de alteraciones de conducta que en ocasiones en esta droga ha hecho que tradicionalmente se relacione el consumo con la delincuencia y con la marginalidad, lo que adquiere una relevancia especial en los consumidores de heroína. Esta es la droga que más rechazo ha producido, posiblemente por el síndrome de abstinencia que ha “obligado” al “yonky” a delinquir, a robar para conseguir la nueva dosis. Y también debido a las enfermedades infecciosas que se asocian as u consumo tales como la endocarditis, abscesos, pero sobre todo la Hepatitis C y el VIH/SIDA, al utilizarse sobre todo en los años 80 la vía parenteral y aunque esto ha cambiado, todavía persiste el consumo y el estigma sobre estas personas, que se van autimarginando.

                Son las personas que veamos con más marginalidad, los que terminan en programas de mantenimiento con metadona o de intercambio de jeringuillas, reducción de daños, al fin y al cabo. Son los que, en muchas ocasiones, aquí sí, son apartados completamente de la sociedad, por la sociedad o por ellos mismos, se quedan sin recursos, sin recursos o derechos básicos, trabajo, vivienda, alimentación. Muchas veces van mendigando por la calle, lo que también sucede con el alcohol cuando se provocan problemas de marginalidad o incluso de personas sin techo (Homeless), que están viviendo en la calle.

Pero claro la imagen social que dan es una imagen de excluidos, con lo cual la propia sociedad en general, y no hablamos en concreto de nadie, ya que son excluidos de todo, de la familia, de los amigos, quedándose en muchas ocasiones solos y ante esta soledad lo único que hacen es juntarse entre ellos y entrar en un bucle que muchas veces no les permite salir.

                Esto con la concepción que se tiene de la adicción como algo voluntario, no entendiendo que cuando una persona se convierte en adicto es esclavo de la propia sustancia y por lo tanto la funcionalidad de su cerebro le exige el consumo prácticamente diario, o incluso varias ocasiones al día, pues es lo que deberíamos de trasmitir a la sociedad. Que se entienda que son personas, que están enfermas, que lo pasan mal y que necesitan ayuda, con un trato y una dignidad como cualquier ser humano.

                Lo dicho, no todas las drogas provocan la misma carga de estigma pero sea como sea, un adicto es un adicto, es una persona que necesita ayuda, que no consume ya de forma voluntaria, que necesita la sustancia para reír, para vivir, para caminar, es decir para poder funcionar en el día a día y que nadie por el hecho de sufrir algún tipo de alteración en su comportamiento, algún tipo de enfermedad, debería ser rechazado por el resto de personas, sino más bien recibir la ayuda que necesite

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s